La Agencia Europea de Medicamentos recomendó la retirada de todas las autorizaciones de comercialización para los medicamentos veterinarios con óxido de zinc destinados a los animales productores de alimentos

El uso de medicamentos veterinarios es necesario en algunos casos cuando se habla de producción animal. Pero si se hace de forma incorrecta, puede tener efectos contrarios a los buscados. En alimentos como la carne, pueden encontrarse residuos cuya presencia dependerá de la naturaleza del producto, la dosis, la manera de aplicar y el tiempo que transcurre entre la última dosis y el sacrificio. En diciembre, el Comité de Medicamentos Veterinarios de la Agencia Europea de Medicamentos (CVMP) recomendó la retirada de todas las autorizaciones de comercialización para los medicamentos veterinarios con óxido de zinc destinados a los animales productores de alimentos. El artículo explica qué es el óxido de zinc y cuáles son sus efectos y la importancia en seguridad alimentaria del empleo racional de medicamentos veterinarios.
El problema principal del subministro de antibióticos a los animales, es cuando los estos excretan los antibióticos que su cuerpo rechaza y estos restos se aprovechan para usos agrícolas. Esta contaminación se traduce, en la mayoría de los casos, en la formación de cepas resistentes a los antibióticos actuales. Esta preocupación creciente sobre la resistencia bacteriana y su posible amenaza a la salud humana hace que cada vez más países estén reduciendo la utilización de antibióticos en los animales productores de alimentos. Es lo que podría pasar con el óxido de zinc, para el que el Comité de Medicamentos Veterinarios de la Agencia Europea de Medicamentos recomienda que se retiren los productos para animales destinados a la alimentación que lo contienen.
Pero, ¿cuáles son los efectos del óxido de zinc?
El zinc se añade a las dietas de los cerdos en desarrollo después del destete, con el fin de reducir la actividad bacteriana del trato gastrointestinal de los lechones destetados por Escherichia coli. Esta enfermedad aparece durante las primeras semanas después del destete y, a menudo, está relacionada con la disminución de la ganancia de peso, así como con la mortalidad en lechones destetados. Y se ha demostrado que un uso correcto del zinc reduce de manera significativa la incidencia de diarrea en los lechones, que es para lo que está indicado.

Otras consecuencias, pero esta vez dañinas, que puede tener el zinc es que puede afectar a la flora intestinal y promover la propagación de la resistencia a los antibióticos. También se ha probado que administrar óxido de zinc a los lechones recién destetados en dosis de 3.000 ppm (partes por millón) durante largos periodos de tiempo (unas cuatro semanas) puede tener efectos perjudiciales para su crecimiento.

También se ha demostrado que en dosis altas el zinc causa preocupaciones ambientales, lo que ha llevado a la Comunidad Europea a recomendar su reducción. Esta sustancia, en dosis altas, puede llegar al medio ambiente a través de los purines de los animales, lo que supone un importante riesgo de contaminación ambiental porque es un metal pesado.

Ahora, la Comisión Europea, a instancias del CVMP tiene previsto iniciar una consulta con todas las partes afectadas para analizar la recomendación de retirar la autorización de comercializar medicamentos veterinarios con óxido de zinc destinados a los animales productores de alimentos.

Uso racional de medicamentos veterinarios

La prevención y control de las enfermedades animales pasa, en muchos casos, por el uso de productos veterinarios, entre los que se incluyen la vacunación y los medicamentos. La lucha contra bacterias, virus, parásitos y otros patógenos en sanidad y bienestar animal implica en ocasiones el empleo de estas sustancias, que deben contar con la autorización correspondiente. Su utilización, por tanto, debe estar estrictamente enmarcada, según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), a controles estrictos que impidan que “los riesgos derivados de su uso sean más importantes que los beneficios”. Solo un empleo racional y adecuado de los productos veterinarios, a favor de la sanidad animal, contribuirá a mejorar la seguridad y la inocuidad alimentarias. Por el contrario, una utilización irresponsable de estos productos veterinarios puede tener “consecuencias nefastas no solo para la salud animal sino también para la salud pública”.

AGENCIA-EUROPEA-MEDICAMENTO-IEPor ello, los controles y las condiciones de uso de los productos veterinarios en los animales destinados al consumo y la evaluación de los riesgos de residuos en los productos de consumo derivados de los animales son muy estrictos. En los últimos años, uno de los problemas a los que se ha tenido que hacer frente es a la resistencia a los agentes antimicrobianos, provocado por el empleo excesivo de antibióticos, tanto en sanidad animal como vegetal. El problema es que tratamientos utilizados que eran efectivos reciben cada vez más resistencia y, por tanto, los microorganismos patógenos son cada vez más fuertes.

La OIE cuenta con una lista de los agentes antimicrobianos importantes para la medicina veterinaria y anima a hacer un “uso responsable y prudente de los antimicrobianos en los animales terrestres, de manera que se preserve su eficacia terapéutica y se puedan seguir usando sin riesgos ni para los animales ni para el hombre”.

Fuente de información: http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2017/01/12/224830.php#sthash.vZZXkyiB.dpuf