Millones de trabajadores en toda Europa padecen trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo (TME). Aproximadamente tres de cada cinco trabajadores de la Unión Europea comunican sufrir TME, de acuerdo con los datos de la sexta Encuesta Europea sobre las condiciones de trabajo.

Los TME de origen laboral son alteraciones que sufren las estructuras corporales como los músculos, articulaciones o tendones, causadas o agravadas fundamentalmente por el trabajo o los efectos del entorno laboral inmediato. Pueden deteriorar significativamente la calidad de vida y la capacidad laboral de una persona, y constituyen una de las causas más comunes de discapacidad, baja por enfermedad y jubilación anticipada.

Los tipos más comunes de TME relacionados con el trabajo son el dolor de espalda y los dolores en las extremidades superiores. Los factores físicos, organizativos, psicosociales e individuales pueden contribuir a su desarrollo.

Los coadyuvantes tecnológicos no cuentan con legislación comunitaria que los regule de manera específica, salvo en determinados casos. A pesar de quedar fuera de su ámbito de aplicación, se definen en el Reglamento (CE) 1333/2008 sobre aditivos alimentarios como sustancias que: